jueves, 31 de marzo de 2011

Que si se acercan tiempos de tormenta y vienen nubes negras no te hundas. Aprende a bailar bajo la lluvia.

Lluvia inmaculada al otro lado del mar. ¿Qué haces espiandome por la ventana?
Será que me quieres ver día y noche sin más pensar. Estás llamando mi nombre a través de los truenos, cuando nadie más te pueda oír con esa dulce voz que te caracteriza y me atormenta el saber que algún día saldrá el sol y no te podre sentir escurriendo a través de mi cuerpo...
Sol, luna y alma, convertida en lluvia de pasión, abre los ojos y mira al sol, que se opaca por tus gotas de agua vividas en tiempos que ya vendrán algún día. Ve al frente tuyo, deja que el sol sople y te darás cuenta de que algún día, mis gotas amargas de lluvia tocaron tu cuerpo sublebado en la lujuria intensa de pensamientos recientes que maldicen al amante más voraz y sabio que pisa esta tierra. Llama desde lo más profundo de la tierra, escucha el auxilio que alimenta tú cuerpo y verás como todo algún día, brillará y el arcoiris acariciará tú alma, plena en vida y carisma.

Me encantas, me siento perfecta a tú lado, más de lo que podría haber imaginado, siento que todo es tan puro y sin nada a cambio me haces sentir feliz cada día más.
Adoro estar contigo, besarte, molestarte, hacerme la plasta, porque es así como yo te he llegado a amar el día de hoy y no quiero que eso cambie nunca, porque me encantas cada segundo más.
Duermo por ti y vivo por tú amor y muero cuando ya te dejo de ver, eres lo mejor que hay.

Sencillamente te amo más que a nada en este mundo.


Tan solo el roce de tus labios me eleva hasta el edén, tu eres quien me entiende, el sol de cada amanecer. Tu mirada es mi sonrisa, tu presencia mi ilusión, tu cuerpo el paraíso que besa mi inspiración. La eternidad es solo un segundo a tu lado y si tu boca es pecado tengo el infierno asegurado. Pero, eres mi cielo terrenal y quiero navegar con un velero por tu mar y naufragar entre tus brazos.
Cada caricia me estremece. El sabor de tus besos da mas placer de lo que un mortal siente. Te hallé y tardé en poder darte lo que tenía: mis segundos, mis minutos, mis horas de cada día.
Tu voz guía mis sentidos hacia el laberinto de tu piel, siento la miel y yo una golosa empedernida. Ya me cansé de volar sin rumbo de flor en flor, eres la rosa que perfumo mi vida sin olor.
Quiero sorprenderte y hacerte feliz cada segundo. Hacerte sonreír construir juntos nuestro mundo. Soñar contigo y despertarme sonriendo porque esta durmiendo a mi lado el chico de mis sueños. Me siento como si en el desierto tu fueses mi agua, no me hace falta nada si tu mano entrelazada acaricia mis sabanas. Llámame loca porque por ti lo doy todo y aun así creo que es poco. Yo me conformo con esa sensación de que cuando te bese sienta volar algo en mi corazón. Me has enseñado un mundo que desconocía, sentimientos que ni siquiera creía que existían, y no puedo imaginarme un mañana sin verte,
un mañana sin tenerte, no soy demasiado fuerte. Quiero que pintes en el cuadro de mi vida unos trazos. Descalzos, echados. Miramos al cielo,  cada poro de tu cuerpo se proyecta en terciopelo en el firmamento que vemos y a la vez que queremos que estos momentos fuesen eternos, acariciamos cada estrella porque por cada una de ellas nos besamos. Enfermos de un amor tan perfecto a nuestros ojos que pasamos de celosos y envidiosos de nosotros. Y estamos mejor a cada momento que pasa, dentro de tus parpados he  encontrado la mejor gasa. Y así concibo un presente contigo, el mañana se forja hoy y ahora acaricio tu ombligo. Mirándote a los ojos ya se lo que estas pensando. Vivo besándote entero, deseando de alguna manera que se pare el tiempo que contigo va tan rápido y demostrarte que como yo no habrá quien te quiera.Y mirarte, abrazarte, sentirte, besarte, entregarte caricias que son las delicias de amarte. Llevarte a mi cielo, susurrarte que te quiero al cuello al tiempo que te beso… que te beso y que te adoro, que no hay mayor tesoro que mirarte, abrazarte es un lujo, me embrujó el poder besarte. Y sentir que es perfecto, no hay nada mas alrededor si tu calor es lo que me hace estar despierta."
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Cositaaaaaa 
Que ya solo quedan menos de dos días e_e
Mil ganas de verte *-* ñiñiñiñiñi
Temásqueamobicho(L)




martes, 29 de marzo de 2011

Una de bollitos y champiñones

Riete, pero te voy a contar un cuento, el cuento del champiñón agridulce.

Dicho hongo, era bueno, quizá no tanto como para saber bien, pero tampoco desagradaba. Él siempre había deseado ser un algodón de azúcar, una manzana caramelizada, o porque no, también el ser un simple terrón de azúcar le ilusionaba, pero no, era un champiñón re-masticado y escupido innumerables veces. Es triste que sin saberlo, él un día con toda su ternura e inocencia, consiguió ser tan dulce o más que aquello que deseaba ser, aún siendo pequeño y casi invisible para cualquiera. Pero atrajo bocas que lo descuidaron, que no supieron apreciar la sintonía de sabores que el intentaba proporcionar, no supieron tomar cada bocado como un manjar.

Sonreía, seguía siendo bondadoso, pero algo lo había cambiado, todos esos bocados a matar dejaron ocultas cicatrices que desgarraban con cada mirada, abrazo o te quiero. Se volvió débil y ya no le importaba ser devorado, quizá la costumbre le hizo admitir que era su destino. Pasaron meses y de él ya solo quedaban la raíces que habían brotado entre llantos y sonrisas que le hacían mantener la palabra amor tatuada al vivo en su corazoncito.

Estaba fatigado, la angustia le corrompía y se volvía amargo y desagradable, casi tanto como el pescado pasado. Se lo reprochaban todos, le echaban de menos y aun así él no podía cambiar, se había vuelto así, terco y persistente en su idea de que no estaba solo, porque esa boca que alimentaba cada día apreciaba su dedicación.

Cierto día mientras intentaba pensar, cosa que le resultaba difícil sino imposible, vio pasar ante sí, el olor mas atrayente que jamás habría imaginado, casi se condensaba en el aire el aroma a azúcar, caramelo y nata como si de una ola se tratase y le llevase a la orilla de una isla de dulces manjares. Sonrió y abrió los ojos en cuanto el hipnotizante olor se desvaneció, pero quedaba una pizca, así que sin pensar intento levantarse y se deslizo siguiendo el hilo de sueños volátiles hasta la orilla de un río, allí vio algo que lo fascinó de tal manera que no pudo evitar derramar unas lagrimas.

Allí estaba todo lo que él había querido ser, todo lo que le recordaba lo que un día fue. Un bollito de crema descansaba junto a una roca. Era bellísima, supo en ese momento que era su sueño, pero parecía tan inalcanzable. Nunca fue un champiñón aguerrido y atractivo y mucho menos ahora, con sus sonrisas difusas y su felicidad maldita que mas que de amor y diversión, se basaba en nervios, celos y desesperación. Pero no era capaz de pensar en ella, esa boca quedo aplastada por la inmensa atracción que le llevaba hasta ese bollito que el deseaba tomar y cuidar. Ella le vio le sonrió y él murió. Como flotando se acercó e hizo el esfuerzo de aparentar... normal. Ella le admitía, le sonreía y le hablaba con una inocencia que le abrumaba. La quería, ya solo con eso, sabía que la quería. Continuaron hablando durante horas y horas hasta que llegó la noche y el champiñoncito casi de milagro recordó que debía volver.

Se despidieron hasta el próximo día.

Él fue a casa y allí estaba ella, cuchillo y tenedor en mano, esperando sedienta su cena. Simplemente el champiñón volvió a ser el tentempié de aquella boca caprichosa. Pensó que ese era su futuro y que no pertenecía ni al camino ni a la idea de recorrerlo junto a aquel jugoso dulce del que no podía dejar de pensar. Pero no era consciente de que algo había empezado a cambiar.

Ella también le quería y que en aquel encuentro, sintió tantas cosas como él. Pero como no era consciente, decidió no aparecer el próximo día. Ella le esperó, y finalmente preguntando consiguió llegar hasta su hogar.

No fue muy buena idea, pues el champiñoncito creyó correcto lo que no lo era y haciendo de tripas corazón le dijo que no se podían ver, que él pertenecía a ese lugar. El bollito lo admitió, y se fue triste y resignada a su casa.

Pasaron los días y no podían dejar de pensar en el otro, pero claro, creían que debían alejarse para que madurase pronto el fruto del olvido. Susurraban las palabras que se dijeron aquella vez cuando creían que estaban solos, se abrazaban a sí mismos imaginando que lo hacía el otro, se desesperaban por no poder alejar de sus mentes imágenes tan especiales.

El champiñón, seguía con su rutina, pero de repente la vio pasar. Allí estaba y algo empezó a brotar de él. De la palma de sus manos aparecían pequeñas virutas semitransparentes y brillantes, como diminutos diamantes pulidos a la perfección. Tomó una parte en su boca, y lo saboreó, fue sublime el sabor de esas pepitas. Entonces recordó el momento en que se conocieron y sus manos se unieron por un momento. Toda la dulzura que ella poseía se la había transmitido a él y sin darse cuenta, había estado desarrollándose en su interior. Pensó en todo lo que pasó y se echó a llorar, todo su cuerpo brillaba ya que ahora el azúcar había aparecido por todo su ser. Lloró a llanto abierto y inevitablemente ella le oyó. Se acercó a él le pregunto, aunque con miedo siempre a cualquiera de sus palabras, pues temía que la pudiesen hundir mas en la pena de no poseerlo. Él entre llantos balbuceo un te amo y a continuación mil explicaciones que para ella eran innecesarias, pues lo besó sin dejarle terminar y los dos allí sentados fueron el bollito de champiñón mas dulce que haya existido.

Desde aquel momento nunca mas supo de aquella boca, y es feliz así no por miedo a que aparezca sino por desinterés absoluto.

Pasaron días, semanas, y constantemente, él era mas dulce, mas tierno, incluso su aroma empezaba a desprender ese toque que le enamoró un día. Seguían siendo uno, pegados, amados, eran los mas felices. Compartían mas que palabras y hechos, compartían un destino, el que él siempre había deseado, y se dio cuenta de que lo que vivó fue una mentira de la que no se quiso percatar, pero ahora todo era de verdad, eran uno, eran infinitos.

Y pasaron dos meses, y aquí esta el champiñoncito rememorando para su bollito al que ama como a nadie, todo lo que él ha sido, y todo lo que es ahora, gracias a ella, porque con todo su amor le ha conseguido cambiar, le ha vuelto a convertir en quien era y en quien siempre quiso ser... con ella.


Significas mas que un todo para mi cielo, date cuenta, por muy terco, inseguro que todavía pueda ser, sigo desarrollando en mi interior todo ese azúcar que tu me proporcionaste y por el que estoy cambiando, gracias a ti. Me haces inmensamente feliz, me enamoras cada día mas y dios... lo das todo por mi y quiero compensartelo como sea quiero hacerte sonreír siempre, que tus días sean felices por el simple hecho de que somos uno.

No soy gran autor, pero es mi cuento, mi fábula, nuestra historia resumida y aplicada a metáforas que solo nosotros entendemos.

Felices dos meses cariño. Sigo siendo tuyo ahora y por siempre. 29



P.D. Perdona por el tostón de texto cielo...


lunes, 28 de marzo de 2011

2 meses... ♥

Dos meses de locuras, de amor, pasión, sin rencor ni peleas, me tienen más que feliz.
Hemos vivido muchas cosas juntos en muy poco tiempo y es algo que de verdad que me llena el corazón de felicidad, ya que eres la persona más especial que tengo en mi vida..
Espero que todas estas palabras y hechos, no quede como un vano recuerdo de que algún día en el pasado fue algo bonito, si no que el día de mañana le podamos contar a nuestros hijos lo precioso que fue haberte conocido y haber forjado una amistad, luego amor y por fin haber creado una familia.
Cosa, eres la inspiración más grande que tengo y de verdad que nunca quiero que esa inspiración se acabe, que sin ti me muero.
Feliz dos meses, el segundo de muchos más, que esto nunca termine, si no, no vale la pena vivir, te amo.