Es mi cuerpo el que roza tu piel, son mis dedos los que con sus caricias, recorre cual araña sigilosa cada poro de tu cuello, son mis labios los que besan tu nuca, es mi tacto el que se desliza suavemente por tus hombros, es mi cuerpo el que se aproxima lentamente a ti, acariciando con mi torso tu espalda liberada de ropajes, pues sin verme sabes que estoy detrás de ti.
Siento como oprimes el arco saliente de tu espalda contra mi. Veo el deseo en tus pupilas contraídas y te sientas ante mi y puedo percibir el aroma del deseo que hierve entre nosotros.
En mi pecho, descansarán tus suspiros, mientras tus brazos se enredan en mi cintura. Yo te entregaré la inocencia nunca vivida. Tu me darás la experiencia de tus años. Buscaré la ternura de tus besos.
Caricias de mi cuerpo que rozan tu piel, deslizándose suavemente por los poros de tu hermoso cuerpo, entre los aromas del deseo. Suspiros de tus labios ardientes que envuelven mis labios de miel, entre gotas que brotan silentes de tu aire sediento, hasta quedarte sin aliento en la dulzura de tu calidez. Nuestros cuerpos fundidos se estremecen enajenados, masticando el perfume amado que se evapora palpitante y sentido, con la pasión del puro sentimiento, para beber de la fuente del amor pleno, hasta quedar atrapados en un mar de fuego y arrancar el profundo gozo colmado en el silencio.

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