Me gustaría decirle tantas cosas... solo será un tiempo, pronto estaremos juntos, mejor de lo que jamás soñamos, pero, ¿y este momento?
Ahora es momento de ser esclavos de nuestros sentimientos. Es tiempo de dejarse llevar por lo que nuestro corazón decida, tiempo de tomar a la luna como testigo de nuestro amor. Pese a que ahora los kilómetros se acorten, estaremos mas separados que nunca, pero aunque podamos estar lejos, yo siempre estaré con ella. Podremos superarlo, no es para tanto, pero yo la echaré de menos y no quiero. Ya era suficiente tener que tomar el sueño sin un cálido beso de sus labios a los míos, o cualquier otra parte de mi cuerpo. O sin poder admirar su delicioso tacto para abrir apetito antes de cada uno de nuestros momentos.
No renegaré de su corazón ni aunque mil agujas punzarán el mio. Soy suyo,y de nuevo, esclavo del destino. Ese destino que me une a ella, tan tierna como ninguna. Esclavo voluntario de sus sonrisas, de sus besos, de sus suspiros, tanto los diurnos como los nocturnos. Esperaremos el momento en que podamos decir adiós a ese minutero que miro sin cesar, a ese calendario en el que apunto fechas y planes y que no le queda sitio ya, pues cada día imagino que podría pasarlo con ella.
Solo le pediría que me tu viera en su mente, añorando el tiempo el que para nosotros ser uno era algo mas que una metáfora sobre lo que nos complementamos. Que recuerde nuestro primer beso, y el segundo y el tercero... y así hasta el último que aunque agridulce fue precioso, dulce y necesario como cualquiera de los que nos daremos. Espero que tiemblen sus piernas al pensar en como pasan los días, y que pasaremos de estar mas separados que nunca a estar tan pegados que la ropa se convertirá en muros que derribaremos sin pensar.
Y es que en todos mis años de vida no había prestado atención a lo que mis latidos decían, hasta que un día de enero ella los escucho por mi y tomó la decisión que marcó mi futuro y lo tiñió con un gran sonrisa. Me arrastro hasta su interior y me dejó disfrutar de toda ella, volviéndome adicto a su aroma y al sabor de sus carnes, al brillo de sus ojos al sonido de sus palabras, al tacto de su piel y a su forma de ser. Y aquí estoy yo, hasta aquí hemos llegado, hasta aquí ella me ha llevado. Pero este no es mas que otro punto y a parte, cabe recordar que lo nuestro no tiene final, pues somos almas gemelas que luchan por encontrarse. ♥



















