jueves, 14 de julio de 2011

Y sin exagerar...

Yo era feliz en mi mundo, aprendiendo cada día... sufriendo por los demás, sufriendo por sentir. En una historia que nadie había contado nunca. Ni creerían nunca.
Sólo era un ángel que sonreía a los relatos y lágrimas de los demás. Abriéndoles la ventana hacia algo mejor. Inocente, creativa, como una niña sin serlo.
Hasta que te conocí, y ahora sólo soy un ángel, tu ángel de la guarda.
No sé si te  das cuenta de que cuando estoy contigo todo deja de ser gris. 
Se llena de millones colores. Instantes. Esperanza. Melodías. Magia.
Puedo huir del dolor. Puedo Oir los latidos de mi corazón.
Te siento. Siento tu calidez... Y uno , ya no tiene tanto frío.
Gracias por darme:
La belleza a mi cuerpo.
La fuerza a mis piernas.
El aire a mis pulmones.
La esperanza a mis ojos.
La paciencia a mis oídos.
La confianza a mi alma.
El valor a mis palabras.
La compasión a mis lágrimas.
El abrazo a mi frío.
La voluntad a mi debilidad.
El aprendizaje a mi mente.
La ignorancia a los miedos.
El perdón a mi dolor.
El olvido a todos los males.
La senda a mi camino.
El color a mis dibujos.
El sonido a mis melodías.
Las historias a mi imaginación.
Las estrellas a mi cielo.
El sol a mi interior.
La forma a mis sueños.
El sentimiento a mi razón.
La ilusión a mi sonrisa.
El futuro a mi destino.
El porque a mis hechos.
El infinito en el amor.
La felicidad que estaba buscando.
El sentido a mi vida...
Y los latidos a mi corazón.
Son 29 razones y me quedan millones más. No se como explicarlo pero todas y cada una son ciertas. 
Y no exagero... Porque es el mejor regalo del mundo.






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